Calas de Roses

Ahora que por fin es verano, lo que más apetece es escaparse los fines de semana o los días de fiesta a la playa. Desconexión, sol, calor, buena lectura y pasear al atardecer con la brisa marina son para mi el plan perfecto.

Playa de Roses con la ciudad al fondo

Y, si puede ser en la Costa Brava, mejor. Esta región de 214 km catalana va de Blanes a Portbou, limitando con Francia. Todo pertenece a la provincia de Gerona y se caracteriza por sus playas y calas entre rocas escarpadas y la calidad de sus aguas, todas cristalinas.
La zona que más conozco y a la que más voy es Roses. Una genial localidad en la que se mezclan un gran patrimonio histórico y una zona moderna llena de tiendas. Está al sur del Cabo de Creus, un parque natural lleno de calas vírgenes. Son salvajes, son preciosas y accesibles en coche, aunque hay que andar un poco para llegar a la orilla.

Mapa de las diferentes calas y playas cercanas a la localidad de Roses

- Cala Murtra. Saliendo de Roses es la primera que nos encontramos. Pequeña y nudista.

Cala Murtra

- Cala Rustella. Es mi favorita. De la zona de aparcamiento a la cala hay un pequeño camino de unos diez minutos (la subida siempre se me hace eterna). Es amplia y quizá por el acceso, nunca se llena mucho de gente. La arena es de piedras y la zona es ideal para hacer snorkel.

Cala Rustella

- Cala Montjoi. Hace unos años se hizo muy conocida porque aquí estaba el famoso restaurante de Ferrán Adrià, El Bulli. La playa tiene un hotel y un centro de buceo. Es amplia y de arena/gravilla.

Cala Montjoi

- Cala la Pelosa. Pequeña y de piedras, tiene un chiringuito donde cualquier cosa que te pidas está riquísimo
- Cala Joncols. Es la más virgen y amplia de todas. El problema es que hay que ir por un camino de tierra durante unos 45 minutos. Allí hay restaurantes.

Cala Joncols

Los huesitos de Kutna Hóra

La ciudad de Kutna Hora está a una hora en tren de Praga y realmente vale mucho la pena ir. Por que? Leed el post y lo descubriréis...
La ciudad forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996. En la Edad Media, debido a sus minas de plata hicieron que fuera el centro económico más importante del reino, por lo que incluso los Reyes de Bohemia llegaron a vivir allí.
Lo primero que me pareció gracioso fue coger el tren en la estación de Praga. Son de los antiguos, con compartimentos cuádruples que recuerdan a las películas. Por desgracia en el tren de vuelta a la capital había tanta gente que no se cabía, y con el calor que hacía, toda la gente sacaba las cabezas, los brazos y casi medio cuerpo por las ventanas, lo que daba imagen de dirigirse a un campo de concentración.
Detalle del vagón del tren

De la estación de trenes de Kutna Hora salen buses que te acercan al centro. Yo decidí ir andando, ya que no son más de 20 minutos y así iba parando para visitar lugares.
Lo primero que te encuentras es la Iglesia de la Asunción. Fundada en 1142, por la orden del Císter, es el primer ejemplo de estilo gótico de Bohemia. El precio de la entrada es de 30 CZK (1,15€). se puede subir a la parte de arriba y pasear por las bigas de madera, tal cual un equilibrista.

Interior de la iglesia
Paseo entre las bigas

Más adelante nos encontramos el Osario de Sedlec. Sin duda es lo que más me llamó la atención, y es que se trata de una iglesia decorada con más de 50.000 esqueletos humanos. La historia del lugar no se trata de una broma macabra: la familia que compró el monasterio se encontró con la cripta llena de esqueletos. No sabían que hacer y un escultor se ofreció a utilizarlos para decorar la iglesia y así darles "utilidad".

Lámpara y techo hecho a base de cráneos, omóplatos, costillas...

Realmente es sorprendente ya que hasta las lámparas están hechas con los huesitos y calaveras. Para mi gusto es todo un poco sádico, pero crea tanta curiosidad que es imposible dejar de mirar por todos lados. El precio de la entrada es de 70CZK (2,7€).

Escudo de la familia Schwarzenberg, quien compró el monasterio
Detalle del escudo, dónde se ve un cuervo picando en el ojo de la calavera. Lo curioso también es que en la base del cráneo hay costillas en modo de corona... (esto sí que es sádico)

También se puede visitar una parte del edificio de la Corte Italiana. Dentro están las dependencias del castillo y además durante el siglo XIII fue el lugar dónde se acuñaban las monedas de plata.

Interior de la Corte

Por último, hay que visitar la Catedral de Santa Bárbara. Está dedicada a la patrona de los mineros. Tardó casi doscientos años en ser construida (de 1388 a 1565) y en ella participaron los mejores arquitectos de la época. De estilo gótico, es impresionante. Tiene cinco naves y se pueden encontrar numerosos elementos barrocos. El precio de la entrada es de 85 CZK (3,25€).

Exterior de la Catedral de Santa Bárbara



Karlovy Vary, ciudad balneario

Situada a 112 km de Praga, la ciudad-balneario de Karlovy Vary recibe cada año una gran cantidad de turistas.

Casas de colorines en Karlovy Vary

La ciudad fue fundada  en 1370 por Carlos IV (de quien tomó el nombre) tras descubrir por casualidad gracias a su perro de caza las aguas calientes que brotaban por la zona.
Se han encontrado un total de doce fuentes termales, algunas de las cuales llegan a tener temperaturas de hasta 73ºC. La gente compra sus jarritas con un mango especial y van probando las diferentes aguas ferruginosas. Son medicinales, muy recomendadas para problemas intestinales. El agua tiene como un gas y un sabor particular que a mi no me gustó mucho. Aunque eso sí, ya que estaba, no dejé ninguna por probar. jeje

Fuente nº9
Cada fuente informa de su temperatura y del nombre

Las fuentes se encuentran en diferentes columnatas, edificios de finales del siglo XIX con muchas columnas.
Para visitar la ciudad solo hace falta seguir el curso del río, ya que desde allí se pueden ver casi todos los edificios y columnatas más interesantes. Como por ejemplo el Pabellón de las fuentes termales que está en el manantial principal nos encontramos con el Vridlo, un géiser que alcanza los doce metros de altura y una temperatura de 72ºC. También son imprescindibles de ver la Columnata del Mercado, la del Molino y la del Castillo.

Geiser Vridlo, la fuerza con la que sale es de manera natural

A parte de las fuentes nos encontraremos con la iglesia se Santa María Magdalena. Es de origen barroco. Y dedicada al gran número de rusos que visitan la zona, en lo alto de la colina está la iglesia ortodoxa de Pedro y Pablo, con su arquitectura típica.

Iglesia de Santa María Magdalena

Al final del paseo está el Hotel Pupp, de gran lujo y glamour. Cada año organiza el festival internacional de cine de la ciudad y en el parking siempre hay coches de categoría. El hotel aparece en diversas películas como la de Last Holyday y Casino Royale de James Bond.

Imagen de las colonades con James Bond

Un museo interesante de ver es el de Jan Becher. Conocido popularmente como la 13ª fuente termal, este licor hecho a base de veinte hierbas, raíces y especias tiene un sabor particular. Al principio (1807), se usaba como medicina estomacal. Pero se hizo tan popular que el boticario Jan Becher decidió comercializarlo. La receta es totalmente secreta y hoy en día tan solo la saben dos personas. El museo se encuentra en la antigua fábrica de Becherovka por lo que la visita va pasando por las diferentes zonas de producción hasta llegar a la cata de diferentes variedades. El precio es de 120 CZK (4'5€) y las visitas se realizan guiadas en diferentes idiomas.

Antigua producción de botellas Becherovka

Por último, también se puede ir al museo Moser de vidrío y cristalería. La visita consta de  un paseo por la fábrica con su correspondiente demostración bufando y haciendo formas al cristal ardiente y luego la tienda-exposición.

Demostración de la fabricación

En un día es posible visitarlo todo. Salen autobuses desde Praga cada hora aproximadamente. Pero no os podéis ir sin probar las famosas obleas de Karlovy Vary, preparadas por primera vez en 1800 para endulzar a los pacientes del balneario. Hoy, con diferentes sabores son un imprescindible.

Hay que reconocer que es una ciudad señorial

La zona nueva de Praga (Nove Mesto)

La parte más nueva de la ciudad fue fundada por Carlos IV el año 1348. Sin duda el centro neurálgico es la Plaza Wenceslao. Antiguamente allí tenía lugar el mercado de caballos. Aquí hubo también una brutal manifestación contra los abusos policiales que supuso el inicio de la caída del comunismo.
Alrededor hay hoteles y restaurantes en edificios modernistas como el Hotel Europa, construido en 1906.

Avenida Wenceslao, con sus importantes edificios modernos alrededor y el Museo al fondo

Por allí también hay puestecitos callejeros (al menos en verano) que ofrecen comida típica buenísima! Como los Trdelnik, un pastel tradicional enrollado en un pincho y hecho a fuego lento.

Puestecito callejero con comida típica
Puestecito con el dulce que hay que probar si o sí

La plaza es una larga avenida de 750 metros y al final nos encontramos frente al Museo Nacional de Praga; un enorme edificio neo renacentista construido en 1885.
Es el museo más importante y representativo de la ciudad con una extensa colección que va desde zoología a medallas de países. El precio de la entrada es de 150CZK (5'7€).
La zona también está llena de galerías repletas de bares y tiendas que comunican con las calles paralelas. Cabe destacar el Pasaje Lucerna. La decoración estilo art deco lo hace muy interesante y este pasaje cuenta hasta con un pequeño teatro. Lo más curioso es la estatua de Wenceslao con el caballo al revés. Su escultor es David Cerny, un polémico artista que con sus obras ha llegado a ser acusado de desobediencia civil.

Escultura de Wenceslao

Durante el paseo por la ciudad nueva se puede descansar en el pequeño jardín Franciscano. Sus primeras menciones datan del siglo XIV. Está abierto de 7 de la mañana a 20 o 22 según la época.
Un edificio de los más curiosos se encuentra en esta zona. Es la casa Danzante. Construida en el 1997, está a orillas del río Moldava. Son dos edificios conocidos como Fred y Ginger. En la planta de arriba hay un restaurante con increíbles vistas.

Casa danzante

Mala Strana (Ciudad Pequeña) y Vysehrad

Mala Strana es el barrio más antiguo de Praga. Fue fundado en 1257, debajo del barrio del castillo. Tras un inmenso incendio tuvo que ser reconstruido completamente, pero desde entonces ni la guerra lo destrozó, así que se conserva tal cual desde hace siglos. Sus calles, mires donde mires, están llenas de palacios y casas antiguas que deben ser admirados.

Casas del barrio

También es una zona llena de jardines y algún que otro mirador. Un claro ejemplo son los Jardines Vrtba. Están situados en pleno centro del barrio y son de estilo barroco. Fueron remodelados el 1998, por lo que están impolutos. Fueron diseñados en 1720 y están repletos de estatuas y esculturas que le dan un toque bohemio. Las vistas al castillo desde allí son impresionantes. El precio de la entrada es de 65 CZK (2'5€).

Jardines Vrtba con sus vistas

En este barrio también encontramos una de las iglesias barrocas considerada como la más bonita de Praga. Se trata de la iglesia de San Nicolás. Se empezó a construir el 1673 para la orden de los jesuitas. Se tardaron sesenta años para terminarla y en su construcción participaron los mejores arquitectos de la época. El precio de la entrada es de 70CZK (2'70€).
Paseando te encuentras con muchas plazas rodeadas de palacetes. En la plaza de Velkoprevorske, simbolizando la paz y una protesta en contra de la guerra está el famoso muro de John Lennon, dónde todo el mundo puede hacer su aportación.

Detalle del muro

Al lado está la Isla de Kampa, un parque muy animado. Por allí pasa el río Moldava y en la orilla podemos encontrar algún que otro antiguo molino de agua.

Como el río bajaba con fuerza, en la orilla había molinos de agua para aprovechar la energía


El paseo por el barrio puede acabar en la Colina de Petrin. Con 138 metros de altura, se puede subir a la cima con funicular o paseando por los jardines. Allí encontramos la torre de Petrin, que por su estructura recuerda a la famosísima torre Eiffel (eso si, tan solo tiene sesenta metros de altura). Fue construida en 1891 para la Expo Industrial de Praga. Actualmente es un repetidor de televisión.

Torre de Petrin

Cabe decir que no hace falta subir a la torre para poder obtener buenas vistas de la ciudad, ya que allí mismo hay un mirador. Otras cosas que se pueden ver a lo largo de la colina son el laberinto de los espejos y el Planetario (previo pago de entrada). Una de las esculturas que más me impresionaron es la del Muro del Hambre. Se le llama así porque el muro que rodeaba la colina fue mandado construir a los ciudadanos más pobres y hambrientos, para tratar de paliar sus necesidades cambiando comida por trabajo.
Escultura a los trabajadores del muro

Por último hay un barrio poco turístico pero de los más antiguos que es el Vysehrad. Se dice que aquí vivían los primeros príncipes de Bohemia. Fue construido como fortaleza, la cual se mantiene en pie aún y hay un antiguo cementerio donde yacen enterrados personajes ilustres como el escritor infantil Jan Neruda. No es un lugar imprescindible pero si el tiempo lo permite ofrece un paseo agradable.

Praga, la ciudad de los puentes